Bueno, preferir, preferiría que algún día GNU/Hurd estuviera disponible. Pero hasta El lo vé complicado. Lo compara incluso con sus intentos previos para conseguir una raza decente a la que dejarle la tierra, es decir, fue un reconocimiento explícito de que a pesar de que intentó hacernos perfectos, al final se tuvo que conformar con ir sacando versiones de prueba actualizables de las diferentes especies animales (Parece que eso apoya después de todo las descabelladas ideas sobre la evolución). La verdad es que me intrigó, pero se negó a comentarnos que ha sido de todas esas especies previas. “Prefiero no hablar de ello” se limitaba a decir.
Todo esto ocurrió el otro día, en un “off the record” después de hacerle algunas de las preguntas que nos estáis enviando. Estuvimos hablando entre otras muchas cosas, de el mundo del software. Resulta que Dios está totalmente asombrado de hasta donde hemos llegado con la informática y asegura estar encantado, sobre todo, con el mundo del Software Libre.
Ni corto ni perezoso se definió como un fanático defensor del “Free Software”, aseguró ser usuario de Debian y de Ubuntu (para poder probar las últimas novedades) y que además, algunas veces, se pone alguna camiseta “geek” (para escándalo de Jesucristo, que según parece es más conservador de lo que pensábamos). Entre sus razones para defender esta filosofía nos dijo: “¿Acaso no dejé Yo que todos pudierais trastear con el Universo?”. Tiene razón, aunque nosotros quizás preferiríamos que hubiera dejado algunas cosas en plan privativo, que si no, llegan los Ateos y ya enseguida empiezan a dudar. Le transmitimos que quizás podría por lo menos haberse molestado en dejar algo más de documentación, a lo que respondió que lleva un tiempo planeando una nueva versión de la Biblia que nos dejará todo más claro.
Aunque quizás a algunos de vosotros os pueda resultar sorprendente este interés de Nuestro Señor por cosas tan mundanas, la verdad es que cuando le conoces, y descubres su desconcertante parecido con Richard Stallman, empiezas a entender muchas cosas.
Quizás una de sus afirmaciones más polémicas ocurrió cuando comparó a Bill Gates con Hitler, del que llegó a pronunciar algunas palabras que, si bien no pudimos comprender en toda su magnificencia, casi nos desintegran (Apunte 1: Dios cabreado es incómodamente peligroso). Más tarde a alguno de nosotros se nos ocurrió recordarle, que no hacía falta que se pusiera así, que después de todo era parte de su creación y al pobre le entró un abatimiento que incluso nos llegó a hacer temer por nuestras almas (Apunte 2: Tampoco es recomendable recordar a Dios sus propios errores, es muy triste ver a alguien tan poderoso lloriquear como un niño).
Al final no nos hizo nada, pero se disculpó, nos agradeció nuestros esfuerzos por acercarle al gran público y dio por terminada la conversación, marchándose murmurando algo entre dientes sobre no se qué del Apocalipsis.






